Convertir a los consumidores en FANS

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En el ciclo de relación entre una marca y una persona hay diferentes fases por las que podemos pasar y en la que toman un rol distinto en su relación.

Audiencia. Cuando alguien no conoce o no está familiarizado con una marca simplemente es audiencia y está expuesto a conocer algo de nosotros a través de publicidad, prensa, boca-oreja; etc. Aquí la clave es tener una promesa y un tono de voz atractivo. Es el primer paso de una experiencia de marca.

Prospecto. En un segundo estadio, cuando ya conoce nuestra marca y pueden tener un interés en alguno de nuestros productos y servicios, pasan a ser un “prospecto” y entran en un proceso de elección entre distintas posibilidades. En este punto tenemos que potenciar nuestra mejor ventaja competitiva (coherente, relevante y diferencial).

Consumidor. Una vez compra alguno de nuestros productos o servicios esta persona se convierte en un consumidor que experimenta la marca en el momento de compra y en el uso de producto. En este proceso la experiencia de marca pasa por reflejar la promesa en los momentos de compra y consumo: retail, atención cliente, packaging y uso de producto.

Cliente. Si hemos hecho bien nuestro trabajo, esta persona volverá a comprarnos y pasará a ser un cliente, en cuyo caso estamos dando un salto importante en la relación. Ahora la clave de la experiencia de la marca pasa, como en las relaciones personales, por mantener o superar las expectativas que tiene depositadas en nosotros. Aquí los esfuerzos se han centrado en los programas de fidelización y, a veces, han ido en detrimento de la experiencia de marca, pues intentamos vender más cosas a unos clientes que, en ocasiones, no las quieren de forma natural y esto al final se nota.

FAN. Para paliar este problema de la “fidelización” entendida como un “programa de ventas encubierto” ya hay algunas marcas que empiezan a decir que ellos nos se dirigen a clientes, sino a FANS, y lo dicen con la boca grande. Estas marcas consiguen que sus “fieles” estén esperando las novedades de sus marcas como los que aguardan las novedades de sus artistas favoritos para abalanzarse sobre ellas como posesos: Apple, PlayStation Harley Davidson, Pixar, Muji, IKEA, Ferrari…

Lo bueno de los FANS es que ya no pasan a ser ni audiencia, ni prospectos, ni consumidores ,ni clientes de otras marcas. Simplemente no las escuchan, se ponen un coraza y su mundo se convierte “monobrándico”.

Embajador. Ahora está surgiendo un último nivel en la pirámide de relación con las marcas, y es aquella en la que nuestro personaje de este blog no sólo es capaz de abrazar nuestra marca y cerrar los ojos a las de la competencia, sino que se se convierte en un prescriptor activo de ella y se transforma en un auténtico vendedor de la marca.

En estos dos últimos estadios la experiencia de la marca consiste en ser tremendamente fiel a nuestra esencia e ir sorprendiendo constantemente a nuestros devotos, presentándoles (en primicia) productos, servicios y campañas de comunicación cada vez más y más sorprendentes.

El consumidor productor

Antiguamente, en la economía pre-industrial las personas producían lo que consumían y se iban organizando en pequeños grupos de comercio, luego con la llegada de la sociedad industrial, la balanza se inclinó hacia el lado de los productores quienes tenían el poder absoluto. Los consumidores teníamos que consumir lo que los productores nos ofrecían, luego estos productos han sido diseñados en función de nuestras necesidades.

Pero ahora, las cosas están cambiando y el propio consumidor no solo quiere que interpreten sus necesidades, sino que quiere expresarlas y para ello está volviendo a producir. Las redes sociales y You-Tube, como el exponente más evidente se ha convertido en una plataforma donde creadores y consumidores son los mismos. Hoy tu puedes crear tu propia película con una cámara digital y ponerla al alcance de todo el mundo y luego ver el documental que ha creado otra persona al otro lado del planeta. 

También lo observamos en fenómenos como el fanfic (ficción de fans) que consiste en relatos de ficción escritos por los fans de una película, una novela, o un programa de televisión. En estos relatos se utilizan los personajes y situaciones de las obras originales pero se desarrollan nuevos papeles para estos. Uno de los más extendidos, es el que han creado los fans de Harry Potter, quienes modelan la obra en función de sus gustos y publican textos con nuevas tramas que llegan a nuevos lectores que a su vez los transforman.

Pero todo esto no solo está ocurriendo en Internet, también en productos tan básicos como la alimentación, donde están apareciendo nuevos fenómenos como los grupos de producción de comida biológica en las grandes urbes. Esto está sucediendo en el mismo centro de Manhattan  donde más de 700 espacios han sido recuperados por Green Guerrillas para convertirlos en huertos urbanos para el uso del vecindario, o también en Barcelona, donde empresas como Disfruta y Verdura te ofrecen un servicio a domicilio semanal de fruta y verduras frescas recogidas directamente de tu propio huerto. En estos nuevos sistemas, los consumidores se convierten en los propios productores agrícolas de su consumo.

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