Estrategia de Producto: El Caso de Apple (5 de 5)

Estrategia de Producto de AppleContinuamos nuestra serie de posts sobre estrategia de producto, en la que estamos analizando el caso de Apple en los últimos 15 años.

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CAPÍTULO 5: El Futuro

En 2012 Apple es la empresa más valiosa –con mayor capitalización bursátil– del mundo. La cotización de sus acciones no deja de crecer y parece que no tiene límite. Dispone de varias líneas de producto que experimentan crecimientos constantes y no deja de innovar, manteniendo las premisas que le dieron el éxito en el pasado: facilidad de uso, diseño elegante e integración de hardware y software.

Además, el mundo de la tecnología está en un momento de cambio de paradigma, transitando hacia la era Post-PC. En este entorno Apple se ha posicionado como uno de los grandes jugadores, superando ampliamente a sus competidores.

En este sentido, el siguiente gráfico nos aporta información interesante: muestra una comparativa de los beneficios de los últimos años de cuatro grandes compañías. Por ejemplo, si vemos la evolución de Dell, líder en el mercado de PCs, podemos apreciar que ha permanecido bastante estable durante los últimos años, lo que nos da alguna pista sobre la evolución de este mercado. Si Apple hubiera seguido siendo únicamente un fabricante de PCs, lo más probable es que hoy fuera una marca de nicho, y su nivel de beneficios sería, como mucho, similar al de Dell.

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Si, por otro lado, analizamos la evolución de Microsoft, podemos apreciar grandes altibajos, debidos en gran medida a su dependencia de los lanzamientos de nuevas versiones de Windows y de Office. Aunque el lanzamiento de Windows 8 en octubre de 2012 no queda reflejado en el gráfico, la incertidumbre respecto al grado de aceptación de este nuevo sistema operativo por parte de los usuarios, pone en cuestión el papel que jugará Microsoft en la era Post-PC.

La empresa que sí parece ser un sólido competidor para Apple es Google que, desde que salió a bolsa en 2003, ha venido experimentando un crecimiento sostenido en sus beneficios, lo cual indica una posición fuerte en el mercado y una gran capacidad de adaptación al entorno. De hecho, es el principal competidor de Apple en sistemas operativos para móviles y tablets con su Android.

ESTRATEGIA DE FUTURO

En cuanto a la estrategia de producto para los próximos años, todo el mundo habla de que, tarde o temprano, Apple lanzará al mercado un televisor, y se presume que revolucionará este mercado, dejando así de ser un “hobby” dentro de sus líneas de producto.

Vamos a hacer por un momento estrategia-ficción y nos plantearemos si, desde un punto de vista estratégico, tiene sentido que Apple entre en el mercado de los televisores.

A nuestro parecer, tiene mucho sentido, especialmente si miramos el mercado de dispositivos de información, comunicación y entretenimiento con una nueva perspectiva.

Para ello, pensemos en términos de pantallas. Hace 15 años se hablaba de que, en el futuro, la televisión y el ordenador convergerían. Esto ocurría porque pensábamos que no tenía sentido que hubiera dos tipos de pantallas, por lo que todos los dispositivos que utilizaran una pantalla acabarían convergiendo. Pero la realidad hoy es muy diferente. Más que converger, las pantallas están proliferando. Cada vez más personas tienen un ordenador, un smartphone, una tableta y un televisor con algún tipo de dispositivo conectado a Internet (videoconsola, plataforma digital, AppleTV…). Todos estos dispositivos son, a su manera, ordenadores, y todos ellos se conectan a Internet. Entonces, ¿por qué queremos tenerlos todos? ¿qué es lo que los hace diferentes, aparte de su tamaño?

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Una de las diferencias fundamentales, aunque pueda parecer banal, está en el modo en que se encuentra el usuario al interactuar con el dispositivo, que podríamos ilustrar a través de su postura. Así, por ejemplo, la televisión y las tabletas están pensadas para ser utilizadas en una postura relajada, cuando el usuario está en un modo de desconexión o de relajación (no es casualidad que Steve Jobs presentara por primera vez el iPad sentado en un sillón), mientras que el ordenador y el teléfono son dispositivos con los que interactuamos cuando estamos activos y, por tanto, en una postura más erguida. De una forma más gráfica, podríamos denominar a estas posturas “inclinado hacia delante” e “inclinado hacia atrás”.

Así, si queremos leer un eBook, lo más probable es que nos apetezca estar recostados y relajados, por lo que el dispositivo más adecuado será una tableta. Si queremos enviar un e-mail largo o escribir un artículo, lo más probable es que utilicemos un ordenador, y para ver una película lo mejor es utilizar la TV en casa o la tableta si vamos en avión. Para ver fotos, la tableta es lo mejor si lo hacemos de forma individual, mientras que la TV es ideal para verlas en grupo.

Pues bien, si utilizamos este criterio, unido al de portabilidad, podríamos dibujar una matriz, como la que vimos en el primer capítulo, que recoja los diferentes tipos de dispositivos que vende Apple:

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Aquí podemos ver cómo Apple está presente en los cuatro segmentos, y en tres de ellos tiene una posición de liderazgo. Además, todo este ecosistema de pantallas está interconectado gracias a iCloud (en el centro de la matriz), que sincroniza automáticamente los contenidos entre los diferentes dispositivos, haciendo que el cambio de una pantalla a otra sea realmente sencillo.

Volvamos entonces a nuestra pregunta inicial: desde el punto de vista de la estrategia de producto, ¿tiene sentido que Apple entre en el mercado de los televisores?

Resulta obvio que, para dominar los cuatro tipos de pantallas, Apple necesita ofrecer un producto en el ámbito de los televisores que sea tan rompedor como lo fue el iPhone para los teléfonos móviles.

En este segmento se ha creado recientemente una nueva categoría: la de las “smart TVs” (similar a los smart phones en la telefonía móvil). Se trata de televisores con conexión a Internet que permiten acceder a contenidos a la carta y a aplicaciones de todo tipo. De hecho, el Apple TV convierte cualquier televisor en una “smart TV”.

Lo que está claro es que este nuevo producto debería incluir una evolución del Apple TV con más funcionalidades (por ejemplo, con la posibilidad de instalar apps) y con una interfaz más cómoda (por ejemplo, manejado mediante la voz).

En cualquier caso, seguramente no tardaremos mucho en ver si se cumple esta predicción.

OTRAS VÍAS DE CRECIMIENTO

Desde el lanzamiento del iTunes Store en 2003, Apple se ha convertido en uno de los principales distribuidores de contenido digital. En sus tiendas, accesibles desde cualquier dispositivo, se puede comprar o descargar música, películas, series, libros, cursos de formación, software, etc. Para Apple en un principio la distribución de contenidos digitales era un valor añadido que ofrecía a los propietarios de sus productos y prácticamente no ganaba dinero con esta actividad. Sin embargo, con los volúmenes que maneja hoy, ésta se ha convertido en una de las fuentes de ingresos más importantes y con más potencial de crecimiento.

Otro de los mercados en los que podríamos ver a Apple en el medio plazo es el de los coches (más bien en el de dispositivos para coches). De hecho, éste es un mercado muy similar al de los teléfonos móviles antes de la llegada del iPhone: hay muchos productos con interfaces muy pobres y que no sacan todo el potencial a lo que podría ser un “smart car” (un coche conectado a Internet). Apple tiene experiencia en trabajar con fabricantes de coches para integrar sus productos de una forma sencilla (algunos ejemplos son el “ojos libres” para Siri o la integración del iPod en muchos vehículos), por lo que no sería de extrañar que en el futuro veamos productos de Apple pensados para los coches.

APRENDIZAJE

En lugar de tratar de ver cómo puedes conseguir un mayor trozo de pastel (cuota) en tu mercado actual, intenta cocinar nuevos pasteles, ampliando de esta forma tus ámbitos de actuación. Para ello, apóyate en aquellos aspectos de tu marca que te diferencian y que pueden aportar valor en los nuevos mercados.

ESTRATEGIA DE PRODUCTO: El Caso de Apple

Estrategia de Producto: El Caso de Apple (4 de 5)

Estrategia de Producto de AppleContinuamos nuestra serie de posts sobre estrategia de producto, en la que estamos analizando el caso de Apple en los últimos 15 años.

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CAPÍTULO 4: 2010-2012

En 2010 Apple se había convertido en un gigante de la electrónica de consumo gracias al iPod y al iPhone. Además, su línea de ordenadores personales crecía a un ritmo muy superior a la media del mercado, recuperando gran parte de la cuota que había perdido en los años 90. Su situación como empresa y como marca era envidiable y, sin embargo, esto no hizo que se relajara.

Su estrategia de producto en aquel momento se basaba, como decía el propio Steve Jobs, en tres pilares y un hobby. Los tres pilares eran el iPhone, el iPod y el Mac. El hobby era el AppleTV, un dispositivo que se conectaba a cualquier televisor y permitía disfrutar en él de contenidos de todo tipo (películas, series, vídeos de YouTube, música, fotos…).

De estas cuatro gamas de productos, el iPhone y el Mac crecían con fuerza (especialmente el primero), mientras que el iPod estaba en la madurez de su ciclo de vida y las ventas del AppleTV eran casi irrelevantes en este contexto.

Por otra parte, en 2009 el mercado de los ordenadores personales estaba experimentando cambios importantes debido, entre otras razones, a que:

  • Los teléfonos móviles estaban acaparando algunas de las funciones del ordenador. Su capacidad de procesamiento de datos les permitía conectarse a Internet y ejecutar aplicaciones que no tenían nada que envidiar a las de los PCs.
  • El acceso a Internet era la principal función para la que la mayoría de personas utilizaba el ordenador, y empezaban a tener cierta aceptación las aplicaciones que corrían “en la nube”, como GMail o Google Docs.

Esto hizo que un nuevo tipo de producto tuviera un breve momento de gloria. Hablamos de los netbooks: unos ordenadores portátiles muy ligeros, pequeños y baratos. Lo único malo de estos productos era que, salvo contadas excepciones, utilizaban tecnologías casi obsoletas (procesadores de penúltima generación, pantallas de baja calidad, etc.) para poder ofertarse a precios muy bajos.

En este contexto, en enero de 2010 Steve Jobs presentaba un nuevo producto que cambiaría radicalmente el concepto de “ordenador personal”. Ese producto era el iPad, que inauguró una nueva categoría: los tablets. Si el iPad hubiera sido lanzado cuando estaba previsto inicialmente –antes que el iPhone–, habría sido considerado en el momento de su presentación como un producto revolucionario. Sin embargo, en aquel momento el iPhone tenía ya más de dos años de vida, y muchos medios de comunicación describieron el iPad como “un iPhone con pantalla grande”.

Lo que no fueron capaces de ver los periodistas eran las enormes posibilidades que ofrecía la tecnología del iOS si se utilizaba en un dispositivo con pantalla grande y un precio asequible. Los consumidores, en cambio, sí que lo vieron y, a pesar de las críticas negativas, el día del lanzamiento del iPad se vendieron 300.000 unidades. En su primer mes de vida, un millón. Como referencia, al iPhone le llevó el doble de tiempo alcanzar el primer millón de unidades. En el cuarto trimestre de 2012 Apple alcanzó la cifra de 100 millones de iPads vendidos desde su lanzamiento.

Con la aparición del iPad y de otros dispositivos, como el Kindle de Amazon, se comenzó a hablar de la era Post-PC, retomando el debate sobre el estancamiento del ordenador personal, que ya se había producido a principios de la década de 2000 (ver capítulo 2).

La característica principal de la era Post-PC es que Internet, y no el ordenador personal, se convierte en el centro del estilo de vida digital. Nuestros contenidos, documentos, fotos, etc. residen en “la nube” (otra forma de llamar a Internet), y nosotros podemos acceder a ellos desde cualquier dispositivo. El iPhone, el iPad, el iPod Touch y el AppleTV son ejemplos de dispositivos de la era Post-PC, pero también lo serán en breve los coches, las neveras, la ropa, etc.

Para dar respuesta a las necesidades tecnológicas de la era Post-PC, en 2011 Apple lanzó iCloud, un nuevo servicio orientado a facilitar la interacción entre dispositivos. Este servicio permite a los usuarios almacenar en “la nube” sus contenidos y acceder a ellos desde cualquier dispositivo. Con iCloud Apple cierra el círculo y se posiciona como el proveedor ideal para ofrecer una experiencia de uso que incluye hardware, software y contenidos que “simplemente funciona”.

LOS RESULTADOS

La estrategia de producto de Apple de los últimos 15 años ha traído consigo unos resultados espectaculares. En el siguiente gráfico podemos ver las unidades vendidas de sus diferentes gamas de producto desde 2001 (haz click en la imagen para verlo ampliado).

En él podemos ver claramente cómo en 2012 el iPod se encuentra en la fase de declive de su ciclo de vida, lo cual es lógico si tenemos en cuenta que sus funciones están incorporadas en el iPhone. Sin embargo, su declive no es tan pronunciado como se podría haber esperado, gracias en gran parte al iPod Touch.

Por su parte, tanto el iPhone como el iPad muestran unas curvas de crecimiento muy pronunciadas, sin signo alguno de disminución en su ritmo de crecimiento, lo cual indica que no han alcanzado todo su potencial de ventas y, por tanto, tienen una larga vida por delante.

El Mac, pese a ser un producto muy maduro, ha experimentado importantes crecimientos en los últimos años, ganando cuota en un mercado –el de los PCs– que está mostrando signos de estancamiento.

Pero lo realmente increíble que nos muestra este gráfico es la evolución que ha experimentado Apple en los últimos 10 años, en los que ha pasado de vender unos 3 millones de ordenadores personales en 2001 a vender en total más de 230 millones de productos en cuatro grandes categorías en 2012. Este tipo de crecimiento en una de las mayores empresas del mundo, con más de 35 años de vida, es algo que no volveremos a ver en mucho tiempo.

APRENDIZAJE

De vez en cuando se producen cambios de paradigma en diferentes mercados: las compañías low cost cambiaron el mundo de la aviación, el marketing online está cambiando el mundo de la publicidad, los coches eléctricos cambiarán nuestra movilidad, los tablets han cambiado nuestra forma de interactuar con los ordenadores…

Si percibes que en tu sector se está produciendo un cambio de este tipo, súmate a él, porque de lo contrario te quedarás atrás. Y si no se está produciendo, impúlsalo tú, aunque sea de forma modesta. Como mínimo, esta actitud te diferenciará de la competencia.

ESTRATEGIA DE PRODUCTO: El Caso de Apple

Tres estrategias de diferenciación

Una de las claves del branding es la diferenciación. Toda marca que aspire a jugar un papel importante en su mercado debería tener clara cuál es su estrategia de diferenciación. En los últimos años están funcionando especialmente bien las siguientes:

  • Diferenciación por precio: Se trata de una estrategia adecuada para atraer al público más racional. Todas las compañías denominadas “low cost” utilizan esta estrategia como fórmula para ganar cuota en sus respectivos mercados. Para que sea sostenible en el tiempo, es necesario optimizar los costes y los procesos, de forma que se pueda garantizar la rentabilidad a pesar de ofrecer los precios más bajos.
  • Diferenciación por innovación: Este es el tipo de estrategia utilizado por marcas cuyos productos tienen un alto componente tecnológico (electrónica, automoción, software…). Requiere una inversión constante en I+D+i y un enfoque de los RRHH que permita atraer al mejor talento en cada mercado.
  • Diferenciación por estilo de vida: Las marcas que utilizan esta estrategia se preocupan especialmente por vincularse a un tipo de personalidad y por conectar con sus clientes a través de aspectos emocionales. Las marcas premium y, especialmente, las marcas de moda, son un claro ejemplo de este tipo de diferenciación. En estos casos la experiencia de marca es un aspecto fundamental al que se debe prestar especial atención.

Es interesante ver cómo las marcas cuyo valor ha crecido más en los últimos años (según Interbrand) se diferencian en sus respectivos mercados por una combinación de dos de las estrategias mencionadas:

  • Apple: Innovación + Estilo de vida
  • ZARA: Estilo de vida + Precio
  • Google: Innovación + Precio

Otras marcas que también combinan estas estrategias son Vueling (estilo de vida + precio) o Nespresso (innovación + estilo de vida).

Estas no son las únicas estrategias de diferenciación que pueden utilizar las marcas. Existen otras muchas, como la diferenciación por calidad, por experiencia, por  el nivel de servicio o atención al cliente, etc. Lo importante es tener claro cuál o cuales son las que mejor pueden conectar con nuestro público objetivo y, a la vez, diferenciarnos de nuestra competencia, siendo siempre fieles a nuestra esencia.

Arquitectura de marcas 5: la marca estratégica

 

La marca estratégica

Su papel se lo da la visión de la empresa.

Todas las marcas son estratégicas, sin duda.Y todo el mundo se refiere a su marca bajo la denominación de estratégica. Vamos a centrar la pelota y definir por qué y cuándo una marca es estratégica dentro de un sistema de arquitectura de marcas. Si sólo tengo una marca, es estratégica lógicamente, pero si tengo que manejar varias, será la visión de la empresa quien le otorgará ese rango.

Algunas marcas son consideradas estratégicas dentro del sistema y, en consecuencia, reciben un trato especial dentro de la gestión de marcas. Las marcas estratégicas reciben este rango por tres motivos fundamentales:

Están presentes en una categoría emergente de la que se esperan crecimientos importantes, como lo son ahora las marcas de estética y anti-aging.

De su desarrollo dependen el desarrollo de otras marcas. Pastas Gallo al lanzar la “pasta fresca” no sólo estaba lanzando una nueva marca, sino que estaba abriendo el camino para penetrar en un canal que hasta el momento le era ajeno: el canal del frío, y en el que la marca puede impulsar nuevos productos.

Representa la introducción de la empresa en un nuevo sector. Esto es lo que está sucediendo con el lanzamiento del iPhone (disponible en 3 semanas). Apple está empezando su actividad en el sector de la telefonía móvil.

El iPhone es estratégica por la primera, la tercera razón y sospecho que la segunda también, pero habrá que esperar.

Para más informacion sobre roles de marcas, puedes visitar el post los roles de las marcas.

 

Cómo fortalecer una marca en 5 pasos: PASO 4

Seguimos avanzando en el fortalecimiento de la marca. Recordamos los cinco pasos que debemos dar:

1. Definir la esencia de la marca

2. Posicionar la marca frente a la competencia

3. Crear la promesa de la marca

4. Planificar las acciones de comunicación

5. Ejecutar el plan de comunicación

PASO 4: Planificar las acciones de comunicación

Una vez que tenemos bien definidas la esencia, el posicionamiento y la promesa de nuestra marca, tenemos que enfrentarnos a la planificación de la comunicación. Hacer un Plan de Comunicación es fundamental para cualquier empresa, y lo cierto es que no todas lo hacen.

Para planificar correctamente no es necesario redactar documentos de 100 páginas llenos de análisis complejos y gran cantidad de acciones. En ocasiones puede ser más eficaz un documento de 10 páginas con un buen enfoque estratégico y planteado de forma práctica.

En cualquier caso, a la hora de crear el plan de comunicación debemos tener en cuenta cinco aspectos fundamentales:

 

Contexto

Lo primero que debemos hacer antes de empezar a redactar nuestro plan de comunicación es realizar un análisis del contexto en el que nos movemos, y en el que el plan se deberá desarrollar. Este análisis nos ayudará a definir la situación actual de la marca y los objetivos del plan. Las principales áreas en las que nos centraremos en esta fase son:

La compañía

El producto o servicio

El mercado

El entorno competitivo

El público objetivo

La comunicación

Debemos tratar de analizar cuál es la situación actual de cada una de estas áreas, sin entrar en valoraciones. Éstas las haremos en la siguiente fase.

 

Definición de objetivos

Se trata de una parte fundamental del plan de comunicación. Sin unos objetivos bien definidos, lo más probable es que acabemos dando bandazos a la hora de aplicar el plan, lo que probablemente nos dejará con una sensación de fracaso.

Los buenos objetivos son concretos, realistas, medibles y motivadores.

 

Planteamiento estratégico

La estrategia es el factor diferenciador de un plan. Para lograr un objetivo se pueden seguir muchos caminos. En este momento tenemos que decidir cuál será el que seguiremos nosotros, que probablemente sea diferente a los que sigan nuestros competidores. Si no lo es, más vale que nuestra ejecución sea mucho mejor que la de ellos. 

Una vez definida la estrategia a seguir, las acciones suelen ser más o menos previsibles. Si hemos decidido que, para aumentar las ventas de un producto, vamos a potenciar la prueba del mismo, las acciones que deberemos llevar a cabo serán bastante evidentes:  sampling en centros comerciales u otros lugares con afluencia de nuestro público objetivo, cupones en revistas, etc. En realidad, el tipo de producto y el público objetivo serían en este caso las dos variables que más influirían en la elección de uno u otro tipo de acción.

 

Definición de acciones

Un buen plan es como una receta de cocina: debe ayudarnos a lograr nuestro objetivo de forma práctica y sin darnos más información de la necesaria. Por eso, a la hora de definir las acciones del plan conviene que te hagas con frecuencia las siguientes preguntas:

¿Puede esta acción ayudarme a lograr los objetivos del plan mejor que cualquier otra?

¿Estoy siendo práctico en el planteamiento de la acción?

¿He definido todos los parámetros necesarios para llevar a cabo la acción?

 

Definición de la experiencia de la marca

Una misma acción se puede ejecutar de muchas maneras. Volviendo al ejemplo de la prueba de producto, la elección de las azafatas, su forma de vestir, lo que dicen y hacen, el folleto que entregan al finalizar la prueba, la llamada a la acción para la compra, la correcta posición dentro del local, etc. pueden hacer que la experiencia sea muy gratificante o muy desagradable. Por eso es importante prestar atención a la experiencia de la marca.

No se trata en este momento de decidir cada uno de estos detalles para cada acción del plan. Lo que debemos hacer es definir de forma genérica qué sensaciones queremos transmitir a nuestro público objetivo, y a qué queremos que asocien nuestra marca. Se trata, por tanto, de marcar una serie de parámetros aplicables a todas las acciones, que ayudarán a tomar las decisiones adecuadas cuando haya que ejecutarlas.

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