¿La mejor campaña del mundo?

bestjobintheworld

Posiblemente hayas oído hablar de “El mejor trabajo del mundo”, una operación organizada por el estado de Queensland (Australia), como parte de su campaña de promoción turística. La idea es a la vez sencilla y muy atractiva: realizar un proceso de selección a nivel mundial para encontrar al candidato ideal para “el mejor trabajo del mundo”, que consiste en vivir durante seis meses en la isla tropical de Hamilton y promocionarla al máximo a través de actividades tales como el submarinismo, la vela y la natación, además de alimentar un blog en Internet hablando de los encantos de la isla, con vídeos, fotos y comentarios. El sueldo por realizar este sacrificado trabajo es de 100.000 dólares (unos 76.000 euros).

Para poder participar en el proceso de selección, los aspirantes debían enviar un vídeo de un minuto de duración en el que tenían que explicar por qué eran la persona perfecta para el puesto. La organización ha recibido unos 35.000 vídeos, de los cuales han seleccionado a 16 finalistas.

La razón por la que hablamos de esta campaña es porque nos parece una acción de marketing no sólo innovadora, sino sumamente efectiva:

  • La noticia ha dado la vuelta al mundo, apareciendo en los principales medios de comunicación y generando una notoriedad que habría costado muchos millones de euros lograr mediante publicidad convencional. Quizá una de las claves de la gran repercusión que ha tenido es que muestra un pequeño rayo de esperanza en los tiempos difíciles que vivimos.
  • La propia convocatoria del proceso de selección logra el principal objetivo de la campaña, que es promocionar la isla de Hamilton. Menciona el producto (la isla, incluyendo una imagen de la misma), el beneficio principal (el mejor lugar del mundo) y los aspectos que dan credibilidad al beneficio (una isla tropical donde puedes hacer submarinismo, vela y otros deportes acuáticos).
  • Por si esto no fuera suficiente, la campaña ha logrado que 35.000 personas (todas ellas potenciales visitantes de la isla) realicen sus propios vídeos promocionales, en la mayoría de los cuales se menciona el producto, el beneficio y los aspectos que le dan credibilidad. Cabe pensar que los familiares y amigos de estas 35.000 personas habrán visto estos vídeos. Pero es que además alguno de los finalistas ha sido elegido por votación popular, lo que ha obligado a los aspirantes a hacer campaña para promocionar sus candidaturas.

Sin embargo, lo que más nos gusta de esta campaña es ver la capacidad creativa de los aspirantes. Algunos de los vídeos son grandes piezas publicitarias hechas con muy pocos medios y mucho talento, como se puede ver en estos ejemplos. En definitiva, esto es Marketing Democrático en estado puro.

Cómo hacer un briefing

El briefing es quizá el elemento más controvertido de cualquier campaña o acción de comunicación, y también el más importante. Si está mal enfocado, todo lo que se derive de él también lo estará.

El briefing ideal es el que contiene respuestas claras, concisas e inspiradoras a las siguientes preguntas:

¿Por qué queremos hacer una acción de comunicación?

Lo primero que haremos es describir brevemente cuál es el problema al que nos enfrentamos. Puede ser una pérdida de cuota de mercado, el lanzamiento de un nuevo producto, la necesidad de fidelizar a los clientes, un posicionamiento inadecuado de la marca… Hay cientos de razones por las que conviene poner en marcha una acción de comunicación.

¿Qué queremos conseguir?

Aquí definiremos cuál es la solución ideal al problema planteado en la pregunta anterior. Ésta se convertirá en el objetivo de la campaña. Así, la solución puede ser incrementar las ventas en X unidades, incentivar la repetición del consumo, reposicionar la marca… La respuesta a esta pregunta no es sencilla, pero es fundamental para que la campaña ayude realmente a solucionar el problema.

¿A quién nos dirigimos?

La definición del público objetivo es un tema que da mucho de si, y en el futuro lo trataremos con más detalle. Por el momento, lo importante es evitar las descripciones puramente sociodemográficas (edad, sexo, hábitat y clase social). Éstas son importantes, pero por si solas no ayudan demasiado. Lo interesante es complementarlas con descripciones de hábitos y de actitudes (qué hacen, cómo son y qué piensan las personas a las que nos dirigimos).

¿Cómo es su relación con nuestra categoría de productos o servicios?

Aquí es donde hablaremos de “insights”, expresiones que describen lo que las personas piensan y sienten en relación con un tipo de producto o servicio. Tenemos que intentar ponernos en la piel de quienes compran nuestros productos y buscar qué es lo que les mueve a hacerlo y qué efecto emocional les produce su uso. 

¿Cómo queremos que nos vean?

Se trata de ofrecer una imagen lo más clara posible de cómo se nos percibe y cómo queremos ser percibidos en el mercado en relación con nuestros competidores.  Para ello se suele utilizar un mapa de posicionamiento. Aquí te explicamos cómo hacerlo.

¿Qué queremos decir?

Una de las claves de la comunicación eficaz es centrar el mensaje en una sola idea. Para ello nos centraremos en el beneficio de nuestro producto o servicio que mejor nos ayude a lograr el objetivo de la acción. Aquí te explicamos cómo definirlo.

¿Por qué nos creerán?

La credibilidad de cualquiera de nuestros mensajes es fundamental, tanto para las personas a las que nos dirigimos como para los creativos que deben trabajar en las campañas. Aquí te explicamos algunas formas en que puedes aportar credibilidad a tu mensaje.

¿Cómo queremos decirlo?

Este es el momento de centrarse en el tono y el estilo que queremos que tenga nuestra comunicación, y que normalmente vienen definidos por la esencia de la propia marca. Lo que haremos en este punto es describir, mediante adjetivos, la atmósfera que queremos que transmitan las piezas de comunicación. Aquí puedes leer más sobre el tono de la comunicación.

¿Cuál es el presupuesto disponible para esta campaña/acción?

Esta es la pregunta más fácil de responder, pero no por ello la menos importante. Es necesario saber de qué medios se dispone para poder dimensionar correctamente las acciones.

 

Un briefing no tiene por qué ocupar más de una o dos páginas de texto. No es necesario hacer presentaciones en PowerPoint ni extenderse demasiado en cada punto. Es mucho más útil para un creativo tener respuestas claras y concisas a estas preguntas que disponer de un montón de información. Si la necesitan, te la pedirán.

Ahora bien, que sea corto no significa que sea fácil. Como escribió una vez Mark Twain, “si hubiera tenido más tiempo, le habría escrito una carta más corta”.

 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 318 seguidores

%d bloggers like this: