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En 1908, Henry Ford creó un producto que cambió el mundo. Se trataba del Ford T, un vehículo pequeño y sencillo que llegaría a costar 350 dólares, un precio realmente bajo en comparación con otros automóviles de la época. Gracias a las innovaciones que introdujo Ford en la cadena de montaje, las ventas totales de este modelo superaron los 15 millones de unidades.

El Ford T se convirtió en un icono de la modernización de los Estados Unidos y del acceso de las clases medias a productos que hasta entonces eran considerados como un lujo. Tal fue su impacto que, en 1999, fue nombrado “Coche del Siglo”.

A partir del Ford T, casi todos los países desarrollados contaron con su propia versión de un automóvil para las masas. Así, Alemania tuvo el “Escarabajo”, Italia el Fiat 500, y a España llegó en los años 60 el Seat 600.

Pero la industria del automóvil no ha sido la única que ha logrado democratizar sus productos. Así, Apple lanzó en 1977 el Apple II, considerado como el primer ordenador personal que se comercializó de forma masiva. Con él, Apple puso al alcance de simples mortales una potencia de cálculo de la que en aquella época sólo podían disfrutar las grandes corporaciones y los gobiernos. SONY logró en 1984 que cualquiera pudiera convertirse en director de cine amateur gracias a su primera videocámara Handycam. IKEA, por su parte, nos convenció en los años 90 de que los muebles de diseño no eran un lujo al alcance de unos pocos.

La democratización ha llegado a todos los ámbitos de la economía, y empresas como Google, ZARA, Decathlon, EasyJet, ING o Vueling se han convertido en referentes de esta tendencia.

Ahora le toca al marketing. En la actualidad se dan por fin una serie de circunstancias que nos hacen pensar que el marketing se ha democratizado definitivamente. Así, hoy podemos afirmar que todas las empresas, de todos los tamaños, tienen a su alcance el conocimiento y los medios para impulsar sus marcas sin necesidad de realizar grandes inversiones. 

Las empresas pequeñas tienen acceso a servicios y productos que hace 10 años eran impensables. Las grandes empresas, por su parte, tienen la puerta abierta a un nuevo mundo que les permitirá poner en práctica acciones de marketing que no solo les resultarán infinitamente más económicas, sino que les permitirán conectar con un nuevo consumidor que hoy se comporta de manera diferente y que está pidiendo a gritos que las marcas se acerquen a ellos de otra forma.

En este blog queremos explicarte las claves de la democratización del marketing y ayudarte a aprovecharlas para desarrollar una nueva ventaja competitiva: tu marca.

Te animamos a que contribuyas con tus preguntas, sugerencias o comentarios. Al fin y al cabo, este es un sitio democrático.

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