Este post nace en respuesta a algunos comentarios que han ido surgiendo en el blog y en los que se pregunta sobre cómo enfocar la marca cuando hablamos de empresas industriales o que ofrecen servicios a otras empresas.
Existe la creencia generalizada de que no es lo mismo vender un producto o un servicio a un consumidor que a una empresa. Esto lleva a muchas empresas industriales o de servicios a pensar que no es necesario tener una marca fuerte, puesto que su cliente final actuará siempre de forma racional, eligiendo la solución que mejor se adapte a sus requerimientos y presupuesto. Sin embargo, se olvidan de que quienes toman las decisiones de compra en las empresas son, como dice Seth Godin, consumidores que gastan el dinero de otro. Así, no toman decisiones completamente racionales, sino que se basan en la sensación que les da el proveedor como empresa, en el grado de conexión con la persona que les está vendiendo, en lo que su jefe quiere, etc. En definitiva, como son personas, tienden a actuar como tales y, por tanto, se dejan llevar por sus sensaciones y emociones, aunque acaben vistiéndolas de racionalidad.
Pero, ¿acaso no es eso lo que también hacen los consumidores?. La mayoría de la gente toma decisiones de compra basándose en aspectos emocionales (“me encanta este coche”) y, una vez ha tomado la decisión, justifican la compra con argumentos racionales (“me compré este coche porque es el que tiene el maletero más grande de su categoría y además me hicieron un descuento especial”).
De esta forma, si consideramos que es fundamental conectar a nivel emocional con los decisores de compras de empresas, el papel de la marca y su fortalecimiento adquieren un importancia especial para las empresas industriales y de servicios. Además, el prestar más atención a la propia marca puede aportar una ventaja competitiva importante a estas empresas, ya que en general no hay tradición de hacer “branding” en sus respectivos mercados.
Ahora bien, como hemos dicho en repetidas ocasiones, el fortalecimiento de una marca no pasa por invertir en publicidad, sino por definir bien la marca y su promesa, y crear una experiencia memorable que la transmita en todos los momentos de contacto con el cliente.
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Un producto o servicio sin imagen no es nada más que un producto o un servicio, sin notoriedad ni significado. Generalmente la decisión de compra se toma en función a variables directamente comparables con la competencia, tales como el producto y el precio. Esta situación evoluciona si el producto o servicio no son anónimos, si la marca “nos suena”, si la marca es reconocida, si la marca es apreciada o si ha existido una experiencia de compra previa (con el producto o la marca). Puede ser que el producto o el precio sean más importantes que la marca en mercados industriales, pero no hay dudas que la marca tiene un peso importante en la decisión de compra.
Les dejo un post para ampliar sobre este tema: http://7pmix.com/2009/02/03/las-imagenes-mentales-de-las-marcas/
si pudieran poner algo realmente interesante para tareas pero lo que pone nole cirve a uno realmente
Por lo menos agradece que estan publicando, porque no son gallinas para poner. Asi que agradece que te estan dando informacion para que te ayudes en tus tareas.
si fueses mas inteligente supieras aprovechar esta informacion
Respuesta: para NATALIA ANDREA MEJIA MEJIA
jhmghhhhhhhhjkhg
NO ERALO QUE BUSCABA
imagenes mas especificas y mas occiones de imagenes para escojer
Estoy muy de acuerdo con lo que dices.