Breves. New brands on the world

 

No hay nada mejor que el nacimiento de una marca. Hoy, seguro que cientos de personas están presentando los papeles en la Oficina de Registro de Marcas para dar vida a su proyecto empresarial. Cuando nace una marca es como cuando nace un hijo, para muchos el momento más importante de su vida, para una marca también.

Las marcas nuevas son como los recién nacidos, sencillamente perfectos, porque tienen toda la ilusión del mundo tras ellas y, como a los niños también, no es tan importante el nombre que le pongamos como los valores que incorporemos en su identidad, los que proceden de su código genético y los que se forjan por el camino en libertad.

Hoy bravo para todas las que han visto la luz.

Autoconocimiento de marca

 

Las marcas son entidades “vivas”. Al igual que los seres humanos, las marcas tienen unos “objetivos vitales” (visión y misión), unos valores y una personalidad que forman su esencia y les permiten relacionarse con las personas. Sin embargo, muchas veces ocurre que quienes están detrás de una marca (los empleados de la misma) desconocen aspectos fundamentales de ésta.

El autoconocimiento, tanto a nivel personal como profesional (coaching), se considera cada vez más como un ejercicio fundamental para alcanzar el éxito tanto en la vida como en el trabajo.

Esto mismo es aplicable a las marcas. Podemos decir que el éxito en la construcción de una marca fuerte depende de que todos sus empleados conozcan y entiendan perfectamente aquello que su marca representa y tengan claro hacia dónde se dirige.

El desconocimiento de estos aspectos fundamentales impide muchas veces que todos los empleados caminen en la misma dirección y puede dar lugar a interpretaciones erróneas, que en ocasiones desembocan en la peor de las situaciones imaginables: que un empleado hable mal de su propia marca. Si una opinión negativa es muy perjudicial, cuando ésta viene de un empleado es fatal.

El primer paso en el autoconocimiento de la marca consiste en definir claramente los fundamentos de la misma. Para ello, recomendamos crear un documento que explique claramente:

  • Hacia dónde vamos (visión y misión).
  • En qué creemos (valores de la marca).
  • Cómo somos (personalidad de la marca).
  • Qué lugar queremos ocupar en la mente de la gente en relación con otras marcas (posicionamiento).
  • Qué nos hace diferentes y mejores (beneficio de la marca).
  • Por qué nos deben creer cuando decimos que somos diferentes y mejores (credibilidad).
  • Cuál es nuestra forma de expresarnos (tono y estilo).

Al final, todos estos puntos deben resumirse en uno, que es la promesa de la marca, es decir, aquello que cualquiera (y no solo el consumidor o cliente final) puede esperar siempre de la marca.

De esta forma, si logramos que todos los empleados entiendan la promesa de la marca y los aspectos que la definen, conseguiremos que ésta hable con una única voz y sea percibida de la misma forma por cualquier persona que tenga contacto con ella.

Plan de comunicación DeRa (Dentro-Fuera)

 

En un post anterior hablábamos del poder de la gestión de las marcas desde el interior de las empresas, y en el os proponíamos 3 pasos fundamentales: definir la promesa de la marca, trasladarla a los empleados y hacer un plan de de comunicación desde dentro hacia fuera. Hoy haremos un zoom en esté último apartado: el plan de comunicación desde dentro a fuera.Para crear este delicado plan de  te proponemos los siguientes pasos:

Selecciona a los embajadores de la marca. Algunos de tus empleados son los mejor preparados para convertirse en impulsores de tu marca. Selecciónalos con cuidado y atendiendo a los siguientes criterios: 

1. Personas con una actitud positiva hacia la marca y el trabajo. 

2. Empleados que representen las distintas fases de una empresa (nuevos y antiguos) 

3. Personas capaces de promover la comunicación interna.

4. Personas que tengan contacto con el exterior de la empresa.

Incentiva a estos embajadores. Obviamente habrá que promover un plan de incentivos entre estos embajadores de la marca que no tiene que ser puramente material. A veces, la propia involucración en la gestión de la empresa es un incentivo por si mismo, no obstante, busca alguna forma de tangibilizar su dedicación.

Busca las puertas de salida claves de la empresa. En este punto está la clave del éxito del programa. Cada empresa tiene que analizar cuáles son las puertas que ponen en contacto a la organización con el exterior: servicio de atención cliente, ventas, punto de venta, proveedores, partners, competidores, líderes de opinión y obviamente marketing y comunicación, pero recuerda, este último es sólo un canal de comunicación de marca de los muchos que existen en la empresa.

Crea un micro plan para cada punto de conexión. A estas puertas de salida les podemos llamar “puntos o nexos de conexión”. En todos ellos la voz de la marca debe ser la misma, pero las peculiaridades de cada punto y, sobretodo, las características de cada receptor serán distintas: no es lo mismo lo que espera oír un cliente que un periodista del sector, no obstante, es la misma marca la que tienen que “sentir” ambos.

Sincroniza tu plan con alguna acción externa. Para que el receptor del mensaje, que recibe desde el interior de la empresa, confirme y reasegure la percepción que ha tenido en el contacto no hay nada mejor que además lo oiga por un canal externo. Si un proveedor lee en un periódico una noticia referente a algo de lo que él le ha sido previamente informado, no sólo quedará reafirmado en su impresión, sino que se sentirá privilegiado y con ganas de informar a terceros.

Luego veremos que lo mismo ocurre la comunicación externa, de cómo esta también penetra, a veces como un aguijón en el corazón de la propia organización, pero este será otro post.

Seducir o Conectar: Tú eliges.

 

Muchas veces se habla de la publicidad como de una herramienta para “seducir” al consumidor. Este concepto, que cada día va perdiendo más fuerza, es en realidad muy inadecuado y ha hecho mucho daño al marketing en los últimos años.

Seducir implica atraer a alguien hacia tí o hacia tu forma de pensar, y tiene un cierto componente de manipulación y de aparentar ser algo que en realidad no se es. Quizá por eso el marketing se asocia muchas veces con la mentira y la exageración (todos hemos oído alguna vez la frase: “eso es sólo marketing”). 

Una forma muy diferente de enfocar la publicidad consiste en utilizarla como una herramienta para “conectar” con el consumidor.

Conectar implica crear un vínculo, y sugiere otros conceptos como el de “relación”, que es mucho más cercano a lo que una marca debería buscar.

Así pues, estamos ante una “batalla” entre dos concepciones del marketing y la publicidad: aquella que se basa en seducir al consumidor y la que opta por conectar con la gente. La elección que hagamos a la hora de diseñar nuestro plan de comunicación tendrá implicaciones importantes en todas las decisiones que tendremos que tomar:

  • En la definición de objetivos: En el mundo de la seducción los principales objetivos se marcan en términos de ventas, pues se entiende que éste es el fin último de la comunicación. Sin embargo, en el mundo de la conexión lo que buscamos es la duración de las relaciones, es decir, la fidelidad de nuestros clientes. Esto implica que la comunicación no termina cuando alguien compra nuestro producto, sino que en ese momento es cuando realmente empieza.
  • En el enfoque estratégico: Si elegimos la opción de seducir, tendremos que perseguir a nuestro público objetivo, interrumpirle, conseguir que nos preste atención y decirle algo que le anime a acercarse a nosotros. Si, por el contrario, optamos por conectar con ellos, tendremos que crear las condiciones necesarias para que sean ellos mismos quienes nos encuentren cuando necesiten lo que tenemos que ofrecerles.
  • En la planificación de medios: La TV es un buen medio para seducir. Permite utilizar imágenes y audio de alta calidad para crear contenidos impactantes y sugerentes. Lo mismo ocurre con la prensa o la publicidad exterior. Sin embargo, éstos no son los medios idóneos para conectar con la gente. Al ser unidireccionales, no permiten ser utilizados como plataformas de diálogo. En el mundo de la conexión deberían utilizarse como primer paso en un proceso de diálogo; como forma de comenzar una conversación, que luego pasa a otros medios (el punto de venta, Internet, etc.), que es donde se desarrolla la relación.

En definitiva, si jugamos bien nuestras cartas (incluída la publicidad convencional), seremos capaces de llevar a cabo acciones de marketing y comunicación que no sólo nos ayudarán a vender más, sino que nos permitirán establecer relaciones duraderas con nuestros clientes.

Un último consejo: para que las conexiones se conviertan en relaciones, deben basarse en la honestidad, la transparencia y la modestia, o lo que es lo mismo, no engañes, deja claras siempre tus intenciones, y promete menos de lo que darás.

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